22 marzo 2007

Premios nobel más tontos

Ornitología: Ivan R. Schwab, de la Universidad de California, Davis y Philip R.A. May de la Universidad de California, Los Ángeles por investigar y explicar por qué los pájaros carpinteros no sufren de dolor de cabeza.

Nutrición: Wasmia Al-Houty de la Universidad de Kuwait y Faten Al-Mussalam del Servicio Mediambiental de Kuwait por mostrar que el escabarajo comedor de excremento es un comedor sibarita.

Paz: Howard Stapleton de Merthyr Tydfil, Gales, por inventar un repelente electromagnético de adolescentes, pero no adultos. Se trata de un artefacto que genera un sonido audible por los adolescentes pero no por adultos y que más tarde fue usado para convertirlo en un tono de teléfono que pueden oír los adolescentes pero no sus profesores.

Acústica: D. Lynn Halpern (de la Universidad Brandeis y la Universidad de Northwestern), Randolph Blake (de la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Northwestern), por sus experimentos acerca de por qué a la gente le desagrada el ruido de las uñas arañando una pizarra.

Literatura: Daniel Oppenheimer de la Universidad de Tennessee por su informe "Sobre la consecuencia de usar palabras largas innecesariamente

Medicina: Francis M. Fesmire, de la Universidad de Tennessee por su informe "Interrupción del hipo con un masaje rectal dactilar".

Física: Basile Audoly y Sebastien Neukirch de la Universidad de Paris VI: Pierre et Marie Curie por su estudio acerca de por qué los espaguetis secos tienden a quebrarse en más de dos pedazos.

Química: Antonio Mulet, José Javier Benedito y José Bon de la Universidad Politécnica de Valencia y Carmen Rosselló de la Universidad de las Islas Baleares por su estudio "Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectada por la temperatura".

Biología: Bart Knols, de la Universidad agrícola de Wageningen en Holanda y Ruurd de Jong, por mostrar que el mosquito Anofeles femenino, que transmite la malaria, se ve tan atraído por queso limburger como por el olor de los pies humanos.

Matemática: Nic Svensons y Pier Barnes, de la Organización de Investigación Científica de Australia, por calcular el número de fotografías que hay que tomar a un grupo para asegurar que todos los que posan aparecerán con los ojos abiertos en la imagen.

No te parecen un "poco" tontos?, pues Aqui hay más detalles.

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